Expoliva no es una feria agrícola más. Celebrada cada dos años en el recinto de IFEJA en Jaén, reúne a productores, almazareros, técnicos e investigadores de más de 50 países en torno a un único objetivo: hacer mejor aceite de oliva de forma más eficiente y sostenible. Quien visita Jaén en mayo no busca soluciones generales para el campo.
Sin embargo, la magnitud del evento y el exceso de estímulos comerciales hacen que muchos profesionales cometan errores que les impiden sacar un rendimiento real a las jornadas de la feria. Si eres productor, técnico o tienes una almazara, estos son los enfoques erróneos que debes evitar en tu próxima visita.
1. Centrarse solo en los tractores y olvidar la revolución del suelo. El error típico es quedarse mirando el último modelo de tractor frutero en la zona exterior. El verdadero ahorro en el olivar actual está en la gestión de las cubiertas vegetales y la descompactación del suelo. En lugar de buscar potencia bruta, el olivicultor eficiente debe enfocar sus pasos hacia los implementos específicos: desbrozadoras de alta resistencia, picadoras de restos de poda que eviten la quema, e intercepas electrohidráulicos de última generación que reduzcan la dependencia de herbicidas químicos. La revolución del olivar empieza bajo tierra, no sobre el capó del tractor.
2. Buscar el vibrador más potente en lugar de cuidar la integridad del árbol. En la recolección mecánica, el error habitual es dejarse deslumbrar por la fuerza de los paraguas y las pinzas vibradoras de grandes marcas sin analizar el daño que generan en la corteza. El enfoque correcto en Expoliva debe ser la búsqueda de vibradores con sistemas de modulación de frecuencia y pinzas con aprietes controlados electrónicamente que minimicen las heridas en el árbol. Además, con el avance imparable del olivar en seto, ignorar las novedades en cosechadoras cabalgantes autopropulsadas es cerrarse las puertas a la recolección ultrarrápida y eficiente que está transformando la rentabilidad del sector.
3. Ignorar la tecnología de precisión en los tratamientos fitosanitarios. Sulfatar a ojo ya no es viable. Muchos profesionales pasan de largo por los stands de atomizadores y pulverizadores pensando que todos hacen lo mismo. En Expoliva se presentan sistemas de sonar y sensores ópticos capaces de detectar el volumen foliar de cada olivo de forma individual, cortando la aplicación en los huecos entre árboles. No detenerse a calcular el retorno de inversión de estas tecnologías es perder dinero directamente, año tras año.
4. Quedarse en el campo y no entrar a la almazara tecnológica. Un cultivo impecable se puede arruinar en la línea de recepción. Un error muy extendido entre los agricultores es pensar que el pabellón de maquinaria de almazara es solo para industriales. Entender los nuevos sistemas de extracción en frío, los decánteres de alta eficiencia que reducen el consumo de agua, o los sistemas de control digital de la temperatura de batido es fundamental para cualquier olivicultor que quiera tomar el control de todo el proceso. El productor del siglo XXI debe conocer qué ocurre desde el árbol hasta la botella para saber cómo sus decisiones en campo impactan directamente en el rendimiento industrial y en la calidad final del aceite.
5. Despreciar el Simposium Científico-Técnico por falta de tiempo. Las ferias no son solo para tocar hierro. El Simposium de Expoliva es donde los mayores expertos del planeta exponen los avances reales frente al cambio climático, la gestión del agua en regadíos críticos, el control de la Xylella y otras plagas emergentes, y las estrategias comerciales frente a los mercados internacionales. Ir a Jaén y no reservar al menos dos horas para escuchar las soluciones científicas a los problemas que sufrirás en tu finca el año que viene es el mayor error de planificación posible en una visita a Expoliva.
6. No aprovechar el networking con el sector internacional. Expoliva reúne a compradores, importadores y técnicos de más de 50 países. Muchos visitantes españoles se mueven exclusivamente entre los stands nacionales sin aprovechar la dimensión internacional de la feria. Hablar con los representantes de los mercados emergentes del aceite de oliva puede darte una perspectiva del valor real de tu producto en el mercado global que ningún informe de mercado puede transmitir con la misma claridad. El precio que te paga la cooperativa local no es el único precio que existe para tu aceite.
Expoliva es el termómetro que mide la salud del sector del aceite de oliva mundial. Acudir con una mentalidad analítica, poniendo la lupa en la optimización de costes, la recolección eficiente y la sostenibilidad del suelo, es lo que diferencia una simple jornada de paseo de una inversión estratégica que transformará los números de tu explotación durante los próximos años.