Recolección de forraje y siega

Recolección de forraje y siega

De la siega a la bala: cómo funciona el proceso completo de recolección de forraje y qué maquinaria necesitas en cada etapa

La recolección de forraje es uno de los procesos agrícolas más complejos y dependientes de la meteorología de todo el calendario ganadero. A diferencia de otras cosechas que tienen cierto margen de tiempo, el forraje debe segarse, procesarse y almacenarse en una ventana temporal muy estrecha, condicionada por las previsiones de lluvia, el estado de madurez del cultivo y la capacidad de la maquinaria disponible. Entender bien el proceso completo y conocer qué maquinaria interviene en cada etapa es fundamental para tomar las decisiones correctas de compra y conseguir el forraje de mayor calidad posible.

Esta guía recorre de forma ordenada todas las etapas del proceso de recolección de forraje, explicando qué hace cada tipo de máquina, cuándo se utiliza y qué factores debes tener en cuenta al elegirla o comprarla. Porque en el forraje, la calidad del producto final depende tanto de la meteorología como de tener la maquinaria adecuada en el momento justo.

Primera etapa: la siega. Todo empieza con la segadora. Su función es cortar el forraje a la altura correcta y depositarlo en el suelo de la forma más adecuada para facilitar el secado posterior. El mercado ofrece principalmente dos tipos: las segadoras de discos rotativos, que son las más extendidas por su versatilidad y resistencia en todo tipo de forrajes, y las segadoras de dedos o de barra de corte, más antiguas y menos comunes hoy pero aún presentes en zonas de montaña donde se trabaja con hierba muy densa. Un aspecto clave que muchos agricultores subestiman es el acondicionador integrado  un sistema de rodillos o dedos que aplasta o raya el tallo del forraje tras el corte, acelerando significativamente el secado y reduciendo el tiempo de espera antes de poder empacar. En zonas con clima húmedo o con ventanas de buen tiempo muy cortas, una segadora con acondicionador puede marcar la diferencia entre salvar el forraje o perderlo por la lluvia.

Segunda etapa: el henificado y la hilerización. Una vez el forraje está cortado, hay que voltearlo y hilerarlo para facilitar el secado uniforme. Los henificadores o tedders realizan la labor de voltear y airear el forraje cortado, acelerando el proceso de secado al exponer todas las capas a la acción del sol y el viento. Son equipos relativamente sencillos pero muy importantes en el proceso. Los rastrillos o hileradores tienen la función contraria: una vez el forraje está suficientemente seco, lo recogen en hileras ordenadas listas para ser recogidas por la empacadora. Los rastrillos rotatorios de carrusel son los más comunes y versátiles, con capacidades de trabajo que van desde los 4 hasta los 12 metros en los modelos de doble carrusel para grandes explotaciones.

Tercera etapa: el empacado. Aquí es donde el proceso se vuelve más complejo y diversificado, porque el mercado ofrece varias opciones muy diferentes entre sí. Las rotoempacadoras producen balas cilíndricas de diámetro variable que son la opción más extendida en las explotaciones ganaderas españolas por su versatilidad, su facilidad de manejo y su bajo coste de inversión relativo. Las empacadoras pequeña producen balas rectangulares de pequeño tamaño que son fáciles de manejar manualmente y muy utilizadas en heno para equinos y pequeñas explotaciones. Y las empacadoras gigantes producen balas de gran volumen y alta densidad, ideales para las grandes explotaciones ganaderas y para el transporte y almacenamiento eficiente de grandes volúmenes de forraje. Marcas como New Holland, Krone, Claas o John Deere dominan este segmento con equipos de alta tecnología y gran capacidad de trabajo.

Cuarta etapa: el ensilado y el encintado. Cuando el objetivo es producir ensilado en lugar de heno, el proceso incluye una etapa adicional: el encintado. Las encintadoras envuelven cada bala con varias capas de plástico estirable que crean un ambiente anaeróbico que permite la fermentación y la conservación del forraje durante meses o incluso años. Son equipos relativamente sencillos pero muy importantes para las explotaciones que producen ensilado de hierba o alfalfa, y su mercado de segunda mano es bastante activo en las zonas ganaderas del norte de España. Las embolsadoras, menos comunes, permiten almacenar grandes volúmenes de forraje picado directamente en bolsas de plástico, sin necesidad de silo.

Motosegadoras: la solución para terrenos difíciles. En un capítulo aparte merece mencionarse la motosegadora, un equipo específico para la siega en terrenos muy pendientes, estrechos o con obstáculos donde un tractor convencional no puede trabajar. Es la herramienta indispensable en las explotaciones de montaña del norte de España, donde los prados de montaña tienen una topografía que hace imposible el trabajo con maquinaria acoplada a tractor.

En nuestra tienda encontrarás una amplia selección de maquinaria de recolección de forraje y siega nueva, seminueva y usada como segadoras, rastrillos, hileradores y henificadores , rotoempacadoras, empacadoras gigantes, encintadoras y más de marcas reconocidas como New Holland, Krone, Claas, John Deere y Kuhn. Cada unidad revisada y lista para afrontar la próxima campaña con plenas garantías. Consulta nuestro catálogo y encuentra el equipo que tu explotación necesita.

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